Islas

Las condiciones sociales y económicas originadas por la separación geográfica y el especial mundo espiritual de los isleños formados históricamente dieron fundamento a su particular cultura. La persistencia de lo antiguo y simultanamente receptor de lo nuevo, así como el arte popular variado, juntos caracterizan a las islas. En el quehacer económico, contando con poco campo laborable estaban obligados a procurarse ganacias adicionales con la pesca, con los trabajos en tierra firme; cultivar tierra mayormente recaía sobre los hombros de las mujeres.

El tipo de aldea más característico de Saaremaa y Muhu es la aldea cerrada, donde los patios de las fincas se ubican arracimados, donde las casas más separadas o más juntas se construyen alrededor de la plaza. Aquí existía en tiempos antiguos el pozo común de la aldea. Caracterizan especialmente a las aldeas de Saarema y Muhu las altas tapias de piedra que rodean los patios y también los campos de siembra, los pastales y los henares. Las cercas de musgosa piedra caliza erigidas durante siglos en los mismos lugares dieron a sus establecimientos marcos inconmovibles. Son singulares monumentos a la pesada faena de los isleños labrando sus pedregosos campos. Los patios de las fincas de Hiiumaa en su mayoría se hallan rodeados por empalizadas.

En el Museo están representadas nuestras tres islas mayores: la finca Roosta, la casa oratorio de la comunidad fraternal Paka, los molinos de Kotland y Leedri así como las cabañitas para guardar redes -Saaremaa-; la finca Kolga, el albergue de los hiiuleños, el molino Ülendi -Hiiumaa-; las fincas Jüri Jaagu y Jaagu -Muhu-.