Finca Sassi-Jaani

Desde principios del siglo XlX

La finca proviene de la parroquia Kullamaa y su origen se remonta a principios del siglo XlX. Trajeron los edificios al Museo en 1959-1960, y lo abrieron para los visitantes en 1964. El incendio de 1984 destruyó la casa-trilla y el granero. La finca se reabrió reconstruida en 1993.

La finca Sassi-Jaani es un inmueble de estudio para conocimiento del Museo. La exposición permanente en la casa-trilla nos permite conocer la arquitectura rural de los estonios y nuestra singular morada -vivienda-trilla-. En el espacio-trilla puede observarse diferentes exponentes de techos, ensamblajes de troncos, maqueta de casa-trilla. En los graneros se puede ver los utensilios cotidianos más indispensables del pueblo campesino, desde útiles de cocina hasta herramientes para labores artesanales; en el depósito de carretas hay expuestos aperos para el cultivo de la tierra; en el corral, cómo se realizaba la crianza de animales. En el campo de exhibición aplícanse culturas históricas de sembríos y huertos.

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1 – casa-trilla; 2 – granero; 3 – corral; 4 – cocina de verano

Curiosidades

  • La boca popular murmura que el fundador de la finca Sassi-Jaani, Suur-Jüri (Jorge el Grande) cargó sobre sus espaldas muelas de molino para base de las jambas de su verja en el espacio-trilla. Para lograr su propósito quebró a mano un abedul joven e introdujo el tronco por los extremo al hueco central de las muelas, utilizando luego a sus dos hijos para equilibrar la estiba, levantando así la carga sobre sus hombros a modo de yugo de transporte.
  • Según los datos de archivo, el primer dueño de la finca fue Mart, por lo que se la nombró Finca Sassi-Mardi.
  • De acuerdo al libro de registro de propiedad e impuestos agrarios (vakuraamat), en 1803 la finca disponía de 2 caballos, 2 toros, 2 vacas, 3 becerras y un potranco.
  • La finca Sassi-Mardi fue finca de 3 días debido a que tenía que realizar labores para la hacienda durante 300 jornadas, de las que la mitad eran faenas con ayuda de caballo y, la otra mitad, a pie. Además, la finca debía proporcionar granos y heno como impuesto de juzgado; oveja, gallina, huevos, paja, lúpulo, etc., como impuesto feudal en especie; granos para épocas de penuria; avena y heno como forraje para estaciones postales, así como 480 kopeks de pago por capitación.