Aceña Kahala

Aceña de Estonia del Norte

A mediados del siglo XlX en la finca de Möldri (del molinero), de la aldea Kahala de la parroquia Kuusalu, estaba en activo y molinaba la pequeña aceña construída sobre el arroyo Liiva -especialmente en las subidas de aguas primaverales y otoñales- para los habitantes de un par de aldeas cercanas produciendo harina común, harina tamizada, harina para papilla, y sémola. Kahhalaweski (aceña de Kahala) fue una de las cuatro aceñas que habían pertenecido a la hacienda Kolga. La aceña fue trasladada al Museo en 1962 y abierta a los visitantes en 1969.

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1 – cámara del molino, 2 – cuarto de aguas

Curiosidades

  • Los molinos fueron para los campesinos sitio de reunión y comunicación. De algunos lugares los conjuntos lugareños iban a los molinos por falta de local social con objeto de ejercitar sus instrumentos de viento o para cantar en coro.
  • El trabajo de los molinos se incrementaba en el otoño, cuando las muelas faenaban noche y día, así hasta de vez en cuando despedían humo las piezas de madera. En tiempos de heno, después de la molienda de harina heinaleiva (pan de heno) iniciábase el período de paro del molino.
  • El molinero trituraba la primera cosecha de granos matita (sin pinta, gratis). Habitualmente cobraba matti tomando 2-3 pintas de cada bolsa, para luego verter la harina por el hueco de la tapa del baúl de la ganancia del molinero, arcón situado en el techo del vesituba (cuarto de aguas).
  • Los molineros fueron gente respetada que debían tener despiertos los cinco sentidos: ojo, nariz y lengua para decidir sobre la bondad de los granos; oído y tacto para valorar el trabajo de las máquinas; además, manos de oro para reparar el molino, y buen carácter para llevarse bien con sus clientes. Mucha gente alternaba en el molino, porque sepapajas ning veskikojas aeti kõige magusamad jutud (en la herrería así como en la cámara del molino se condimentaban las mejores tertulias).